Chesm-E-Shafa, Afganistán.- Fragmentos de arcilla de siglos de antigüedad se mezclan con casquillos de bala en la zona montañosa del norte de Afganistán donde un grupo de arqueólogos franceses cree haber encontrado una gran ciudad antigua.
Por años, los pobladores han excavado el suelo en las alturas de Cheshme Shafa en busca de vasijas y monedas para venderlas a traficantes de antigüedades. La extensión del lugar que los locales llaman "Ciudad de los Infieles", parece un campo de batalla marcado por cráteres.
Pero ahora, los integrantes de diversas tribus cavan trincheras y preservan muros trabajando como jornaleros en una excavación en el tope del promontorio. Al norte y al este se puede ver un paisaje de piedras rojizas baldÃas que alguna vez fue el antiguo reino de Bactria, y al sur es visible un valle aún verde que conduce a las famosas ruinas budistas de Bamiyan.
Roland Besenval, director de la Delegación Arqueológica Francesa en Afganistán y encargado de la excavación, ve la misión con optimismo. "Por lo general, los mejores excavadores son los que eran antes saqueadores", dijo con un poco de indiferencia.
El tesoro, que se exhibe actualmente en Estados Unidos, demuestra la rica cultura que alguna vez prosperó en la zona, mezclando las influencias de las redes de transporte y comercio conocidas como la Ruta de la Seda, que se extendÃa de Roma y Grecia hasta el lejano oriente e India.
"Es una tarea difÃcil porque aún enfrentamos el problema de los saqueos", dijo Besenval, que realizó una excavación en Afganistán por primera vez hace 36 años y habla el persa local con fluidez. "Sabemos que los objetos se van a Pakistán y al mercado internacional. Es un trabajo muy urgente. Si no hacemos algo ahora será demasiado tarde".
La apertura de Afganistán sirvió de poco para detener a los cazadores de tesoros. El autor británico Rory Stewart, que realizó una gran caminata por el paÃs en el 2002, escribió cómo los integrantes de las tribus saqueaban sistemáticamente los restos de una ciudad del siglo XII alrededor de altÃsimo alminar de Jam, en el oeste de Afganistán.
Los pobladores contratados como jornaleros en Cheshme Shafa recuerdan cómo acudÃan a hurgar en el sitio.
"Durante la guerra civil, todos estábamos involucrados", afirmó Nisarmuddin, de 42 años, que relató como solÃan cambiar las piezas antiguas por unos dólares en la ciudad de Mazare Sharif.
Ahora, los hombres como Nisarmuddin reciben un sueldo de 230 afganis (4,60 dólares) al dÃa para excavar.
Los arqueólogos franceses han tenido una relación larga con la zona. La primera visita de un grupo similar ocurrió en 1924, cuando se realizó la excavación de una fortaleza en el cercano pueblo de Balkh. Esos arqueólogos franceses esperaban encontrar una antigua ciudad del emperador Alejandro Magno, que aparentemente se casó con una princesa de la zona llamada Roxana, en la ciudad de Bactria, en el año 327 a.C. Ese grupo de arqueólogos se marchó sin haber encontrado nada.
El fantasma de Alejandro Magno ronda cerca de Cheshme Shafa, a unos 30 kilómetros (20 millas) de distancia de Balkh.
Roland Besenval, director de la Delegación Arqueológica Francesa en Afganistán y encargado de la excavación, ve la misión con optimismo. "Por lo general, los mejores excavadores son los que eran antes saqueadores", dijo con un poco de indiferencia.
El tesoro, que se exhibe actualmente en Estados Unidos, demuestra la rica cultura que alguna vez prosperó en la zona, mezclando las influencias de las redes de transporte y comercio conocidas como la Ruta de la Seda, que se extendÃa de Roma y Grecia hasta el lejano oriente e India.
"Es una tarea difÃcil porque aún enfrentamos el problema de los saqueos", dijo Besenval, que realizó una excavación en Afganistán por primera vez hace 36 años y habla el persa local con fluidez. "Sabemos que los objetos se van a Pakistán y al mercado internacional. Es un trabajo muy urgente. Si no hacemos algo ahora será demasiado tarde".
La apertura de Afganistán sirvió de poco para detener a los cazadores de tesoros. El autor británico Rory Stewart, que realizó una gran caminata por el paÃs en el 2002, escribió cómo los integrantes de las tribus saqueaban sistemáticamente los restos de una ciudad del siglo XII alrededor de altÃsimo alminar de Jam, en el oeste de Afganistán.
Los pobladores contratados como jornaleros en Cheshme Shafa recuerdan cómo acudÃan a hurgar en el sitio.
"Durante la guerra civil, todos estábamos involucrados", afirmó Nisarmuddin, de 42 años, que relató como solÃan cambiar las piezas antiguas por unos dólares en la ciudad de Mazare Sharif.
Ahora, los hombres como Nisarmuddin reciben un sueldo de 230 afganis (4,60 dólares) al dÃa para excavar.
Los arqueólogos franceses han tenido una relación larga con la zona. La primera visita de un grupo similar ocurrió en 1924, cuando se realizó la excavación de una fortaleza en el cercano pueblo de Balkh. Esos arqueólogos franceses esperaban encontrar una antigua ciudad del emperador Alejandro Magno, que aparentemente se casó con una princesa de la zona llamada Roxana, en la ciudad de Bactria, en el año 327 a.C. Ese grupo de arqueólogos se marchó sin haber encontrado nada.
El fantasma de Alejandro Magno ronda cerca de Cheshme Shafa, a unos 30 kilómetros (20 millas) de distancia de Balkh.
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