El mundo de los videojuegos se ha asentado, como se puede ver por las cifras de ventas, como uno de las industrias de ocio y entretenimiento más importante del mundo. De hecho, basta con echar un simple vistazo a la importancia social que presentan algunos de sus lanzamientos para comprender que, desde hace tiempo, no hay gran diferencia entre el último estreno de Hollywood o la presentación del nuevo GTA.
De ahà que de un tiempo a esta parte sea realmente complicado diferenciar el grado de atención mediática y la relevancia en la industria que se genera en el inicio del rodaje de una pelÃcula con el que se produce con las primeras noticias y filtraciones del último bombazo de Ps3 por citar una consola de última generación.
La frontera entre cine y videojuegos siempre ha sido muy relativa, como lo demuestra el hecho de que ya en la lejana época de los 8 bits, en el glorioso esplendor del Spectrum y Amstrad CPC, vieron la luz multitud de juegos basados en pelÃculas de entonces, dando a entender que cine y videojuegos, tarde o temprano, iban a estar condenados a integrarse.
Con el paso del tiempo, la mejora de las consolas y soportes de videojuegos y el acercamiento cada vez mayor del séptimo arte al mundo digital, esta frontera se ha difuminado hasta compartir, en muchos casos, medios, actores, e incluso soportes.
¿Qué nos espera en el futuro? Siguen llegando al mercado del videojuego nuevas adaptaciones de pelÃculas recientes o incluso antiguas, las estrellas del séptimo arte siguen colaborando en el doblaje y en algunos casos en el propio proceso de creación del videojuego, y es de esperar que con la llegada de las pelÃculas totalmente digitales y la mejor y mayor aprovechamiento de las consolas y soportes, la frontera entre cine y videojuego sea nula, por no decir inexistente.
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