Barack Obama, el aspirante demócrata a la Casa Blanca, aparece con túnica, sandalias y un turbante. Su esposa Michelle, en tanto, con botas, un peinado "afro", un pantalón de combate y un fusil AK-47.
Para los crÃticos, lo peor es que ambos aparecen chocando puños -que es su señal para festejar una victoria- en el salón Oval de la Casa Blanca, con un cuadro de Osama Bin Laden y la bandera estadounidense quemándose en la chimenea.
La campaña de Obama señaló que la carictura es de "mal gusto y ofensiva".
" The New Yorker podrÃa pensar, como un empleado de su equipo nos ha explicado, que la portada es un sátira de la caricatura que los crÃticos del ala derecha han intentado crear del senador Obama, pero la mayorÃa de los lectores la verán como de mal gusto y ofensiva; y nosotros estamos de acuerdo", afirmó su portavoz, Bill Burton.
Incluso la campaña del candidato republicano John McCain afirmó que la portada es de mal gusto.
Sátira y rumores La revista, sin embargo, insiste en que se trata de una sátira que ilustra un artÃculo donde se analiza la imagen que quieren dar los ultraconservadores sobre Obama.
"Es una serie de imágenes fantasiosas acerca de los Obama y los muestra como obvias distorsiones", señaló el editor del The New Yorker , David Remnick.
"La sátira es parte de nuestra actividad y está destinada a poner las cosas al descubierto, a presentar un espejo frente al prejuicio, al odio y al absurdo. Ése es el espÃritu de la portada", agregó.
El problema es que en lugar de luchar contra los prejuicios, este tipo de portadas puede alimentar la máquina de rumores, provenientes la mayorÃa de manera anónima en internet, sobre Obama.
Para los crÃticos, lo peor es que ambos aparecen chocando puños -que es su señal para festejar una victoria- en el salón Oval de la Casa Blanca, con un cuadro de Osama Bin Laden y la bandera estadounidense quemándose en la chimenea.
La campaña de Obama señaló que la carictura es de "mal gusto y ofensiva".
" The New Yorker podrÃa pensar, como un empleado de su equipo nos ha explicado, que la portada es un sátira de la caricatura que los crÃticos del ala derecha han intentado crear del senador Obama, pero la mayorÃa de los lectores la verán como de mal gusto y ofensiva; y nosotros estamos de acuerdo", afirmó su portavoz, Bill Burton.
Incluso la campaña del candidato republicano John McCain afirmó que la portada es de mal gusto.
Sátira y rumores La revista, sin embargo, insiste en que se trata de una sátira que ilustra un artÃculo donde se analiza la imagen que quieren dar los ultraconservadores sobre Obama.
"Es una serie de imágenes fantasiosas acerca de los Obama y los muestra como obvias distorsiones", señaló el editor del The New Yorker , David Remnick.
"La sátira es parte de nuestra actividad y está destinada a poner las cosas al descubierto, a presentar un espejo frente al prejuicio, al odio y al absurdo. Ése es el espÃritu de la portada", agregó.
El problema es que en lugar de luchar contra los prejuicios, este tipo de portadas puede alimentar la máquina de rumores, provenientes la mayorÃa de manera anónima en internet, sobre Obama.
escrito por demogear 177 dÃas
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La prensa puede hacer pedazos a quien sea... Yo realmente considero a esta caricatura en particular fuera de lugar. Se ve claramente que "The New Yorker" está a favor de McCain
escrito por moonfrog 177 dÃas
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Comentarios
La prensa puede hacer pedazos a quien sea... Yo realmente considero a esta caricatura en particular fuera de lugar. Se ve claramente que "The New Yorker" está a favor de McCain
Yo le voy al Obama por estas razones: tiene nombre tropical, tiene la piel color chocolate abuelita, habla inglés a la perfección y sus ideas polÃticas son viables, aunque a mi finalmente en esta isla en medio del mar, ¡ni me beneficia, caballero!