Dubai, el futuro en el presente

Los Emiratos Árabes Unidos son siete y Abu Dhabi es el más grande e importante, es el segundo en importancia y el más espectacular.

Esta población inmigrante es de alto nivel laboral, social y económico, y ello se nota en la seguridad y la limpieza de sus calles, en el trato educado de los ciudadanos y en la elegancia que tienen al vestir.

Lo más llamativo al aterrizar es ver la imagen del skyline de la ciudad, trae recuerdos de películas de ciencia-ficción como “Blade runner”. La mayoría de sus rascacielos aún están en obras, pero antes de que se terminen esas obras habrá de nuevo tal cantidad de ellas nuevas que parecerá seguir igual. Algunos de sus edificios son ejemplo de la vanguardia arquitectónica: las Torres de los Emiratos, el hotel Burj Al Arab, el hotel Atlantis The Palm… Además, actualmente, Dubái cuenta entre sus construcciones con la más alta del mundo, el edificio Burj Dubái, burj es torre en árabe, con 818 metros y aún sin terminar, aunque ha alcanzado ya la máxima altura que le hace ser la estructura más alta construida por el ser humano.

Sin embargo, cuando se recorre la ciudad se encuentran rincones que impactan aún más. Dubái solamente tiene setenta kilómetros de costa pero… ¡a ellos les parece poco! Están aumentándola, con la creación de penínsulas e islas artificiales. Por el momento ya tienen acabada una península con forma de palmera, está diseñada para la construcción de viviendas de lujo y hoteles con playa privada, es la llamada Palm Jumeirah. Esta primera palmera aumenta la línea de costa en setenta kilómetros. La empresa Nakheel tiene aún más proyectos pendientes: dos palmeras más ya en construcción, el Mundo también en ejecución, y todavía en proyecto el Waterfront y el Universo, así como un lago en el interior de la ciudad. ¡Meten el mar en la tierra y sacan la tierra al mar! Cuando estén acabados estos proyectos el incremento de la línea de costa alcanzará mil kilómetros, y la población residente superará los dos millones de personas, viviendo en estas zonas costeras artificiales.

Algo que sorprende en Dubái es la seguridad. No se ven policías por las calles, ni encargados de la seguridad en edificios ni bancos. Sin embargo, nadie delinque. En el distrito financiero hay una galería de arte que cuenta entre sus joyas con un cuadro de Monet, tres de Picasso, dos de Chagal, dos de Miró… Así hasta doce cuadros, valorados en 30 millones de Euros y expuestos a la venta sin ningún sistema de seguridad aparente.

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El desierto te ofrecerá un atardecer silente y colorido sobre las arenas arábigas.

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