Valle de Piedras Encimadas en Zacatlán

Zacatlán, ofrece el espectáculo imponente de un conjunto de gigantescas formaciones rocosas, en muchas de las cuales las posiciones de las grandes rocas parecen inexplicables y sus equilibrios incomprensibles:

Del centro de Zacatlán se debe tomar un segundo transporte, una camioneta que lleva a Camotepec, que es una comunidad muy pequeña circundada de magueyales y conformada por un par de casas, una iglesia y una escuela. Al final de este pueblecito se muestra majestuoso y en su máximo esplendor un valle llamado Piedras Encimadas, formado por numerosos valles más pequeños, que ocupa una superficie de cuatro kilómetros cuadrados, rodeada por un bosque de pinos a una altitud de 2,400 metros. Es un lugar místico y mágico por su bello paisaje, adornado por piedras monumentales que parecen superpuestas, y que forman figuras de dragones, caballos, elefantes, ranas, patos y lagartos o rostros humanos con enormes narices, dependiendo siempre de la imaginación de cada observador.

Acampamos en una zona que nombramos el Valle del Dragón por la supremacía de una piedra que tiene esa forma. Ahí levantamos las tiendas y recolectamos madera, varitas y yesca para en la noche prender una buena fogata.

Es impresionante la tranquilidad tanto interna como externa que ahí se llega a tener; uno realmente se siente relajado y ajeno al ruido de la ciudad. Lo único que se escucha es el canto del viento al pasar por entre las rocas y los árboles, o los borregos que de vez en cuando se ven pasar junto con su pastor.

Según la época del año los días son muy diferentes; en julio y agosto son lluviosos y entonces se ve fluir el agua cristalina por un río no muy ancho que atraviesa todo el valle; el pasto húmedo y verdoso hacen un contraste entre las rocas y el cielo, fusionándose y formando un todo en su composición. En ocasiones se observa una bruma blanquecina e inmensa; es la niebla que entra desde el horizonte y se desliza hasta el dragón. De pronto, no se puede ver ni a un metro de distancia y hace mucho frío, cuando uno está cerca de una roca ésta aparece y desaparece fantasmagóricamente, dando una sensación mágica; luego de unos minutos el clima vuelve a la normalidad, haciendo un calor abrasante. En la noche el frío es intenso al grado de que el pasto amanece escarchado.

En la primavera las noches no resultan tan heladas, el pasto es amarillento y el río está prácticamente seco. Otra de las maravillas es poder observar en cualquier época del año cómo florecen las miles de estrellas dilatándose por el cielo y velando nuestras sombras, o ver la luna llena mezclándose con los pinos al hacer su entrada triunfal, mostrando su iluminada corpulencia.

Muchos se preguntarán que cómo es posible que las piedras estén una sobre otra sin desplomarse, guardando un equilibrio que niega la gravedad de la tierra, como si hubieran sido talladas o esculpidas por un gran artista. Esto da la pauta a una leyenda que dice que las rocas son en realidad gigantes cuya maldad fue castigada por un dios prehispánico que los convirtió en piedra.

Leer artículo complet AQUÍ

Este es un ligar para disfrutar plenamente de la naturaleza, montar a caballo y recorrer la inmensidad de la zona, gozar del capricho de las formaciones rocosas testigos del paso de frío a calor y de sol a niebla.

No tags for this post.

Comments on this entry are closed.